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¿Te pasas de stalker?

Según la definición de Wikipedia stalker “es un conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas que utilizan la familia de protocolos TCP/IP, lo cual garantiza que las redes físicas heterogéneas que la componen formen una red lógica única de alcance mundial”.

¿Hola? Sí, de alcance mundial. ¿Lógica? Solo a veces.

Entonces, ¿desde cuándo exactamente se convirtió la red en el nuevo lavadero?

Bueno… la respuesta es difícil de encontrar. Aunque internet fuera inventado con la intención de conectar computadoras, no hay que olvidar que detrás de éstas siempre hay una persona, como mínimo. Y las personas somos chismosas por naturaleza. No voy a divagar sobre cómo nos echamos la vida de los demás compulsivamente gracias a las redes sociales… eso es muy light. Voy a entrar en lo heavy del asunto, en la locura extrema. No me refiero a googlear “Justin Timberlake” y leer su biografía completa sino a “stalkear”. ¿Un término nuevo para ti? Seguro que no.

El diccionario inglés-español dice que “stalker” significa “acosador”, pero todos hemos stalkeado a alguien en alguna red social y no nos sentimos identificados con una palabra tan fuerte. También hay una película muy soviética y muy intensa de Andréi Tarkovski que se titula así, pero esto no nos interesa ahora.

Ser stalker es un poco como ser un espía o detective contemporáneo. Consiste en ver toda la información disponible sobre una persona que te obsesiona de alguna manera. Normalmente se hace con gente que te interesa/inspira/gusta/deseas conocer o que odias profundamente. Se hace a diario. Se hace en silencio. Se borra el historial post stalkeo. Después de esta definición casera me pregunto si todavía puedo seguir negando la parte de psicópata que encierra el término.

Bueno, qué más da. Lo que verdaderamente importa es que stalkeando nos enteramos de cosas. Y esa es su mayor ventaja y su única desventaja.

Ahora vamos a ver unos ejemplos básicos de stalkeo:

A ti mismo: ¿Quién no ha tenido un momento narcisista extremo y se ha googleado a sí mismo en busca de información? ¿Quién no se ha puesto nostálgico alguna vez y se ha puesto a ver su perfil de Facebook entero desde su apertura en 2007?

El/la ex: No solo lo stalkeamos para hacer un ejercicio de añoranza extrema en momentos de máxima debilidad (después de ver The Notebook y llorar la gota gorda en el sofá), sino también para comprobar lo mal que le quedaban los cargo pants.

La blogger que odias: Este es el tipo de stalkeo que más rabia da, pero el más recurrente. Es un “wow” y un “fuck” a la vez, esa persona te repugna y te gusta a partes iguales. Por eso no puedes evitar revisar su último post cada día. Además, lees todos los comentarios en busca de haters/likers afines. Eso sí, jamás comentas, así eres; así somos los stalkers, gente que observa de forma silenciosa al otro lado de la laptop, al otro lado del smartphone, al otro lado de la imbecilidad.

La persona que te gusta: Y… ¡por fin el stalkeo que tiene un poquito de utilidad! Pero cuidado, no te pases con la recopilación de información no vaya a ser que lo idolatres demasiado o descubras algo que no te encanta y pierdas una buena ocasión de dejar atrás a esta persona.

Déjenme que les advierta ahora: ¡Peligro! Stalkear es peligroso si no se hace con buena medida, y es difícil ser un stalker con cabeza. Así que cuidado, más aire libre y citas y menos casa y estar pegado a la compu. O más celular para gestionar más citas. He dicho.

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