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Técnicas de ligue en provincia y en la ciudad

¡Hey, guapa! ¿Quieres pasar el fin en mi depa? ¡Hey, guapa! ¿Se te antoja venir a mi terraza?

¿Varían las técnicas de ligue dependiendo del lugar en el que se pongan en marcha?

Intentemos ordenar la información y ver las distintas tendencias de comportamiento de ligue. ¿Cómo somos y qué pasa cuando nos encontramos en un lugar remoto donde huele a humo de chimenea y los árboles se balancean al son del viento? ¿Y cuando nos encontramos en la jungla de asfalto, donde todos nos volvemos un poquito locos de remate y necesitamos darle duro al gin&tonic y ver series para sobrevivir?

Seguridad vial: Sedan VS Pick Up

Aparte de las ventajas obvias del campo como son que la gente te diga “Buenos días” o que te regalen tomates gigantes y otros productos orgánicos con sabor de verdad es que puedes ir a dar una vuelta en tu troca con la melena al viento junto a tu ligue mientras dura la puesta de sol. Si por el contrario haces este plan en la Ciudad de México, lo más probable es que te toque quedarte atorada en el tráfico, que empiece a llover y te tome tres horas regresar a tu departamento. Esta técnica de ligue, a decir verdad, es bastante buena. Tener un coche grande y llevar a tu ligue a dar una vuelta es siempre top.

Campo 1   Ciudad 0

Tema monetario: 400 pesos la cenita, VS 800 en tragos y mezcales

Ya que sobreviviste a una semana de nervios, a las mariposas en el estómago, a los mareos cada vez que chateaban y por fin te estás dirigiendo a lo que será su segunda cita (la peor de las citas en el mundo, en las que se decide TODO y las incógnitas que tenían pendientes se van resolviendo) este punto te va a parecer insignificante, pero verás que la comparación es interesante.

Si están en la ciudad, tu potencial novio habrá decidido llevarte de bares, ponerse hasta las chanclas con mezcales y gastar al menos unos 600 pesos. Está bueno porque te vas a emborrachar y eso te convierte en una tipa muy buena onda. Quizás luego tengas suerte y puedas proponerte a cantar karaoke o terminen en alguna cantina, que son opciones baratas. Pero eso sí, con el estómago vacío y muerta de hambre… Al menos vas a tener el vientre plano toda la noche y podrás bailar como Shakira si te pones sexy.

Mientras tanto, tu cita en el pequeño pueblo habrá reservado en el encantador restaurante de su tía; el típico lugar de piedra y madera con manteles de cuadros donde sirven unos guisos exquisitos, botellas de un riquísimo vino local y una tarta de la casa que va a hacer que se te salten las lágrimas del gusto. Entre que la dueña es de la familia y que en los pueblos ya se sabe que la cartera rinde el triple, les va a salir en unos quinientos pesos (aunque nos será difícil calcular cuántos kilitos de más…)

En ambos casos, cuando llegue el momento de pedir la cuenta, como son bastante modernos se van a ir por mitades. Pero sin duda, la técnica sale mucho mejor en el campo.

Campo 1   Ciudad 0

El mañana nunca muere: “Me levanto a las ocho” VS "No tengas prisa por irte, tengo la mañana libre" 

Si la velada triunfa, es seguro que vas a acabar durmiendo acompañada. Antes de acostarse el ranchero te tapará dulcemente y te dirá que tiene la mañana del día siguiente libre para ti y para que den un paseo a caballo. Se levantará sigilosamente a ordeñar un poco de leche fresca y te llevará pan tostado con mantequilla y mermelada de moras que hizo él mismo. Los pajaritos cantan afuera y de repente te das cuenta de que llevas perdiendo el tiempo en la metrópolis 10 años.

París, Tokio, Nueva York. 03.00 am. “Güey, en serio, estás roncando un chingo y entro al trabajo súper temprano… ¿Por qué no intentas ponerte boca abajo?, es un truco que hace mi mamá. Buenas noches”. WTF!?

Campo 1   Ciudad 0

Destino final: “¿Te quieres casar conmigo?” VS “¡Nos vemos!”

La moraleja de esta historieta que acabamos de montar es que, a pesar de lo divertidas que resultan las ciudades grandes, ahí nos volvemos todos un poco amargados entre el trabajo, las prisas, el tráfico, la noche y el ritmo en general. En las ciudades perdemos la conexión con la naturaleza y nos olvidamos del placer de hacer las cosas lentamente, con gusto, algo que se extrapola al final a nuestras relaciones… Por eso el chico de campo te ve como “la vaca de su vida”, porque le gustas y ya está. En cambio, el chico de ciudad sabe que puede probar muchos tipos de leche…

Campo 4   Ciudad 0

Bueno, ahora creo que me despido para siempre. Me voy a vivir al pueblo, donde la vida es más plena y no hay distracciones mundanas y absurdas… Ah, esperen, ¡pero si puedo tener wifi! ;)

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