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Complejos Femeninos

Ay… ¡malditos complejos! Apestan tanto como vómito a las 5 de la mañana post tacos al pastor y mezcal. ¿A quién no le encantaría vivir en un mundo libre de complejos, donde la envidia no existiera y no sufriéramos un ataque de pánico cada vez que vemos Vogue y esos cuerpos de 10?

Un mundo ideal donde nuestras carnes serían tan ricas y deseadas como las curvas de Beyoncé y cada uno de nuestros defectos tan admirables como la nariz de Salma Hayek. Si los complejos se pudieran eliminar a base de fuerza física, juro que me armaría de valor y les haría la llave mata león –infalible—, trayendo en consecuencia la felicidad absoluta a la Tierra. Pero creo que, de momento, tendremos que esperar.

No obstante, para tratar de combatirlos aunque sea un poco, les propongo un repaso a la historia de los complejos: desde los más típicos hasta los más raros. Porque tal y como decía el gran artista marcial Bruce Lee, el primer paso para batir a tu adversario es identificarlo.

“Los kilitos de más” o “Las curvas de la felicidad”

Aún siendo conscientes de que esos cuerpos que aparecen en nuestras revistas favoritas están hechos con Photoshop y a pesar de que quieran hacernos creer que Scarlett Johansson está pasadita de peso, no podemos dejar de sufrir esos kilos de más. Por si la tortura no fuera suficiente, los editores suelen incluir consejos de supermodelos en los números de verano. Es el momento perfecto para aprender cómo Karlie Kloss prepara una sopa de verduras detox y un smoothie verde para la cena o para leer a Miranda Kerr comentando que, una vez por semana, te puedes permitir una cervecita light con semillas de chía.

Todo esto nos sirve para hacernos la pregunta definitiva: ¿merece la pena sacrificar los pequeños placeres de la vida por tener una thigh gap? Yo les voy a compartir mi gran secreto para estar un poco más en forma: no alcanzar nunca el elevador*

*NOTA IMPORTANTE: esto lo escribo mientras me como un delicioso huevo Kinder Sorpresa. 

“Espagueti”

Mientras algunas nos torturamos por esos kilos de más, hay otras que tratan de combatir el complejo contrario. ¿En serio? Sí, nosotras luchamos contra natura para no parecer botarga del Doctor Simi y ellas piensan que “los hombres prefieren a las mujeres de verdad, con curvas, y que haya donde agarrar”. 

Si tuviéramos en cuenta la clasificación que hacen ciertas personas de las figuras humanas, yo sería una albóndiga y otras un espagueti. Aquí nadie se libra: algunos las prefieren bien rellenitas, otros prefieren un palillo y a otros le gustan, simplemente, todas.

“Estoy narizona”

La nariz demasiado ancha o demasiado chata es la Big Mac de los complejos: el clásico por antonomasia. Los optimistas consiguen acostumbrarse a su nariz, aceptando la idea de que es precisamente lo que les da personalidad a sus caras, y los más empecinados acaban por juntar en la alcancía el dinero necesario para pagarse una rinoplastia.

Les voy a contar mi historia personal: cuando era niña estaba tan fascinada por las mujeres con nariz grande que cada noche jalaba un poco la mía para ver si conseguía estirarla. Ya sé que esta anécdota no va a consolar a nadie, pero es la única ocasión que he encontrado para contársela a alguien.

“Soy una tabla”

Las ventajas de tener unos senos pequeños, tersos y turgentes son evidentes, pero siempre queremos lo que, básicamente, no tenemos. Y ese es el origen de las boobs de silicona.

“Mis pies son como los de E.T.”

Los dedos de mis pies también son ridículos, parecen salchichitas de pavo, pero tener complejo de pies es todavía más insane. No se puede ser perfecta “from the bottom to the top” como dice Meghan Trainor, así que el único complejo posible en relación a nuestras plantas debería ser no llevar la pedicura con el último esmalte de Chanel, así que no sean tan quisquillosas.

“Odio mis rodillas”

Demasiado regordetas, un poco arrugadas, nada tonificadas, de forma cuadrada… ¡y además ahora está de moda ver bebés en ellas! A algunas chicas les da una vergüenza horrible llevar falda por culpa de sus rodillas y yo digo que esto es una verdadera pena, que no sólo se puede vivir de faldas midi.

“No puedo con el lóbulo de mis orejas”

En este mundo del Señor algunas personas muy extrañas se hacen recortar el lóbulo de sus orejas en un quirófano. Si estás pensando en hacer lo mismo, te recomiendo hacer un ejercicio de ponderación mirando a un perro de raza cocker spaniel o a un conejo directamente, al fin y al cabo no estarán tan mal si no compartes ADN con el capitán Spock.

“¡Y esos pelos!”

Cuando nacemos con una melena lisa, soñamos con unas ondas gigantes, rizos y mucho volumen. Cuando nacemos con un pelo funky 70’s, soñamos con un alisado japonés. De nuevo, se trata de querer lo que no tenemos.

“Soy un tapón”

Solo diré que Lady Gaga mide 1,55, Norah Jones 1,56 y Natalie Portman 1,60. Es un complejo absurdo.

“Ombligo p’a fuera”

Afirmativo: este complejo existe, lo he googleado. Sé que es absurdo, ya que tener el ombligo así solo tiene ventajas. ¿Quién puede mantener limpio un ombligo metido hacia dentro? Otra ventaja: no tendrás que verte nunca en la incómoda situación de encontrarte las fotos de un extraño bebiendo Jäger de tu ombligo tras una noche loca.

“Voz de pito”

A ver, la terapia perfecta para este complejo es pensar en Enrique Iglesias. Ha conseguido tener una carrera larga, sólida y exitosa en el campo de la música a pesar de tener la voz de pito más heavy del mundo.

“Cara asimétrica”

ATENCIÓN: todas las caras son asimétricas, aunque unas más que otras. Por lo tanto, que no cunda el pánico. Yo misma pensaba que fácilmente se me podía comparar con una de esas mujeres retratadas por Picasso. Si tienes este complejo, toma aire y consuélate pensando que a todos nos pasa lo mismo (salvo raras excepciones como Audrey Hepburn y Ava Gardner).

“Piel defectuosa”

Esto pasa cuando parece que nuestra piel es la semilla del Diablo. Comedones, granos, puntos negros… Te levantas de la cama y te quieres volver a acostar. La única posibilidad de combatir mínimamente este complejo tan comprensible (es el único de la lista que tiene razón de ser) es darle mucho al mundo verde, beber muchos litros de agua cada día y hacerse una limpieza profesional, al menos, una vez al mes. De verdad que una piel hidratada mejora muchísimo. Eso o comprarse una mascarilla coreana, claro.

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